ÉTICA Y TECNOLOG�A
22 de Marzo, 2006 por GermánConferencia en las
5tas Jornadas Regionales de Software Libre
20, 21, 22 y 23 de noviembre de 2005
Rosario, Santa Fe, Argentina.
Muchos se preguntarán por qué hablar sobre ética en un congreso de
tecnologÃa, o que relación existe entre conceptos que se mueven en campos
tan diversos, como pueden ser el software y la cultura o la libertad. La respuesta es tan
simple como desconcertante: porque la excesiva complejidad de la realidad
nos exige un tratamiento multidisciplinario de las nuevas temáticas que van
surgiendo a la vez que realizar un esfuerzo por orientar el modo de ser de la
tecnologÃa, para que esté al servicio de la dignidad del hombre y no de
intereses técnicos, polÃticos y económicos.
Vivimos en una época caracterizada por la complejidad. Hace ya varias
décadas, Ortega y Gasset advirtió que lo que nos pasa es que no sabemos lo
que nos pasa. Cada vez más nos cuesta dar respuesta a las problemáticas
que nos aquejan. Para comenzar a saber lo que nos pasa, es imprescindible
advertir que la actual complejidad no es la de siempre. Lo propio de la nueva
complejidad es que nos deja perplejos. Estamos –como ha dicho Habermas- ante
una nueva inabarcabilidad. Nuestros recursos intelectuales y operativos
son insuficientes para hacernos cargo de la complejidad, para reducirla y para
gestionarla.
El conocimiento del mundo, o sea la ciencia, se ha ido desarrollando y
complejizando a lo largo de la historia; nuevas verdades han venido a
reemplazar viejas verdades y están a la espera potencial de avances que las
suplanten. Las masas de saber que la humanidad ha acumulado a lo largo de
los años, dificulta enormemente mantener una visión global de la realidad y
fomenta la especialización, que conduce a visiones parciales de la realidad. La
nueva complejidad proviene entonces de una crisis de saturación e
hiperespecialización. Esto se percibe en muchos campos, pero puede verse
con especial claridad en el área de la información. Nuestro problema no es el
de falta de información, sino de un exceso de mensajes. Nos hallamos cada
dÃa ante una información acumulativa y caótica. Nos sobran datos y nos faltan
criterios. Cada vez más, la gigantesca proliferación de conocimientos escapa el
control humano.
Sin embargo, la centralidad del problema –si existe- no reside aquà sino
en otro orden de cosas, en la repercusión que tiene esta forma de pensar en el
plano de las realidades intra e inter-personales. Y allÃ, el progreso, tal como ha
venido configurándose, favorece a algunos y margina a otros, generando
brechas entre las personas cada vez mayores. Existe el peligro de una
desaparición gradual e insensible de la atención hacia el hombre y todo lo que
le concierne. Esta es la principal razón por la cual la sociedad actual tiene
“conciencia de crisis�?. Crisis, escuetamente, significa que ciertas convicciones
pasadas han perdido su firmeza y no han sido renovadas. Se vuelve un
imperativo entonces analizar cuales son estas convicciones que obstaculizan el
perfeccionamiento del hombre y ponerlas en tela de juicio.
Lograremos una mejor comprensión de la realidad actual si nos
remitimos en el tiempo a las causas u orÃgenes de los procesos sociales que
hoy predominan. Los presupuestos de la ciencia y la tecnologÃa actuales
comenzaron a gestarse a principios del siglo XVII con la idea de progreso
indefinido, y se arraigaron en la segunda mitad del siglo XIX con el auge del
positivismo. La idea de progreso se convirtió en el fin último que habÃa que
alcanzar y el método cientÃfico en la única forma de acceder a la verdad. La
convicción generalizada de que aplicando la ciencia era posible conseguir un
progreso lineal e indefinido en el mundo humano fue decisiva en la mentalidad
del hombre moderno. Otra de las grandes empresas de la modernidad fue el
afán de transformar el mundo. Tan significativo ha sido el impacto de estas
aspiraciones que muchos aseguran que han dado lugar a una tercera
revolución industrial (siendo la máquina a vapor la primera y la energÃa
eléctrica la segunda).
Profundicemos un poco más estos supuestos. La ciencia se mueve en
un nivel eminentemente teórico, corresponde a lo que el hombre piensa del
mundo que lo rodea, como lo explica. Sin embargo, la ciencia por sà sola no
puede dar respuesta al problema del significado último de las cosas.
Investigaciones recientes afirman que los primeros principios de la ciencia son
metafÃsicos. De manera que el positivismo, que redujo lo metafÃsico a lo fÃsico y
lo fÃsico a lo fÃsico-quÃmico, no encuentra respuesta a cuestiones
fundamentales.
Existen básicamente dos razones por las cuales se requiere otro tipo de
conocimiento además del cientÃfico. En primer lugar, porque la ciencia versa
sobre lo general y lo abstracto, y no hay nada menos general y menos
abstracto que la persona singular y su intimidad. En segundo lugar, aunque no
menos importante, en la conducta humana lo primero son los fines, y por tanto
a la persona le importa el sentido de las cosas, su significado natural y propio.
Sin embargo, el método cientÃfico aplicado a las acciones y situaciones
humanas busca ante todo la descripción cuantitativa y analÃtica de ellas, y su
explicación mediante causas anteriores en el tiempo, que nos remiten a las
condiciones iniciales de los procesos, donde estarÃa la clave explicativa de
todo. Esta mirada va hacia atrás, buscando cómo empezaron las cosas, y no
mira hacia delante, hacia el fin que constituye su orden, sentido y significado:
que llegan a ser. Este reduccionismo metodológico, tan propio del cientificismo,
es decir, a la actitud explÃcita que defiende y trata de reducir todo el
conocimiento humano al que proporcionan las ciencias positivas, impide
contemplar las realidades humanas bajo una perspectiva teleológica (en orden
al fin) que les dé su verdadero sentido.
La aplicación práctica de esos conocimientos, es decir la ciencia
aplicada, es lo que se denomina tecnologÃa en un sentido amplio. Es un
proceso dialógico entre la ciencia y la técnica (la tecnologÃa es tekné y es
logos, técnica y ciencia), el uso de un conocimiento cientÃfico para especificar
modos de hacer cosas. Se diferencia de la ciencia en que busca resultados
prácticos (productos, procesos, servicios). Se diferencia de la técnica -que es
un procedimiento fijo, de resultados seguros- porque se desenvuelve en un
marco de incertidumbre. Precisamente porque el contexto es incierto, la
tecnologÃa utiliza modelos (provenientes de la ciencia aplicada) para alcanzar
los fines que se propone.
El epistemólogo argentino Bunge, dice que la tecnologÃa social o
sociotecnologÃa estudia las maneras de mantener, reparar, mejorar o
reemplazar sistemas y procesos sociales existentes; y diseña o rediseña unos
y otros para afrontar problemas sociales.
Parece, entonces, que la aplicación de criterios tecnológicos podrÃa
cubrir las deficiencias señaladas del esquema cientÃfico, porque permitirÃa
hacerse cargo de la vertiente estratégica que éste descuidaba: la gestión de
oportunidades, la anticipación, el futuro, etc. La propuesta que nos hace
Bunge, es que el estudio de la administración de sistemas sociales sea una
rama de la tecnologÃa por la oportunidad que nos ofrece para hacer frente a lo
desconocido. Esto es asà por el status epistémico de las sociotecnologÃas: en
tanto la ciencia estudia el mundo, la tecnologÃa idea maneras de cambiarlo: es
el arte y la ciencia de hacer las cosas del modo más eficiente. Si se prefiere, la
tecnologÃa idea modos racionales de saltar del es al deberÃa. En la ciencia, el
cambio deliberado, como el que se produce en un experimento, es un medio
para llegar al conocimiento. En tecnologÃa es al revés: aquÃ, el conocimiento es
un medio de modificar la realidad.
Mientras que los cientÃficos trabajan sobre problemas epistémicos que
se materializan en sus mentes, los tecnólogos enfrentan cuestiones prácticas
que son rasgos objetivos de la realidad, luchan por problemas sociales. La
sociotecnologÃa, encuentra su fundamento y razón de ser en el mundo social, y
requiere hacer elecciones parciales. Si bien tanto la ciencia como la tecnologÃa
son objetivas, la primera es además imparcial. La tecnologÃa se vuelve
tendenciosa al prescribir el cambio, porque casi todos los cambios son
susceptibles de beneficiar o perjudicar a algunas personas más que a otras. En
otras palabras, en tanto la ciencia básica está libre de valores, la tecnologÃa
está limitada por ellos. Toda ciencia pura es buena o al menos indiferente ya
que, por definición, se ocupa sólo de mejorar nuestros modelos del mundo, y el
conocimiento es un bien intrÃnseco. En cambio la tecnologÃa se ocupa de la
acción humana sobre cosas y personas. Esto es, la tecnologÃa da poder sobre
cosas y seres humanos, y no todo poder es bueno para todos. Por ser
moralmente ambigüa, la tecnologÃa debiera estar bajo control.
Precisamente por esto, es imposible separar tecnologÃa y ética porque la
ética se inmiscuye en el mundo objetivo a través de la acción personal, que es
indivisible. De ahà la importancia de la formación ética para que el desarrollo
cientÃfico y su correlativa aplicación técnica esté al servicio del hombre y no al
revés. El conocimiento técnico y cientÃfico en una persona afectada por
desorientaciones vitales hondas, puede ser contraproducente hasta para sÃ
misma.
En la actualidad, la tecnologÃa ha pasado a dominar todos los aspectos
de nuestra vida, sobredimensionándose el valor que de suyo le corresponde.
De manera conciente o no, nos vamos acostumbrando al modo de ser de la
tecnologÃa, especialmente a la velocidad inherente a la misma. El ideal de la
vida virtuosa fue relegado por un nuevo dinamismo que busca resultados en
forma cada vez más rápida. “Nunca hemos corrido tan deprisa hacia ninguna
parte�? es una frase de la revista Times que resume esta necesidad actual de
ser cada vez más eficientes. Vivimos más rápido y hemos multiplicado
extraordinariamente el número, calidad e importancia de las obras humanas, y
la facilidad para acceder a ellas.
La subordinación del hombre a la marcha del progreso le encierra y le
desorienta. No sabemos a dónde va la tecnologÃa. Estamos comprometidos
con la tecnologÃa y no sabemos a dónde nos lleva ésta. Hoy ya no nos importa
vivir bien –de manera humanamente digna- sino sobrevivir. Ahora la pregunta
que se hace es para qué y al hombre de hoy cada vez le cuesta más encontrar
respuestas a ese interrogante porque la cuestión de los fines “requiere otro tipo
de conocimiento: aquel que se pregunta por el sentido de las cosas y busca la
visión global. La ciencia no puede contestar las preguntas por el sentido, las
que tienen que ver con la persona, su destino y su libertad de acción. Estas
cuestiones tienen que ver con la razón práctica, los valores y la libertad, y por
tanto están más allá de la ciencia: ésta no puede alcanzarlas, y para hacerlo
hay que arbitrar otros modos de saber.
Para ello, necesitamos hacer un replanteo más holÃstico, en palabras de
Morin: una “reforma del pensamiento�?, ya que “el enfoque reduccionista, que
consiste en remitirse a una sola serie de factores para solucionar la totalidad
de los problemas planteados por la crisis multiforme que atravesamos
actualmente, es menos una solución que un problema�?
El mismo Einstein se percató de esta necesidad, al afirmar que “el
mundo que hasta este momento hemos creado como resultado de nuestra
forma de pensar, tiene problemas que no pueden ser resueltos pensando del
modo en que pensábamos cuando lo creamos.�?
Planteada la problemática, el paso siguiente es delinear nuevas
competencias para enfrentarnos a la realidad. El filósofo Allica nos sugiere que
el tratamiento de un problema es posible desde distintos enfoques que
deberÃan respetar un sentido de totalidad. Para esto se requieren dos
trayectos, uno inductivo desde las ciencias positivas y la filosofÃa, y el segundo
deductivo desde las disciplinas normativas: la ética, o sea el dominio del deber
ser; las ciencias polÃticas o el dominio de lo conveniente, y la tecnologÃa que
versa sobre los medios concretos a implementar. Como consecuencia de la
modernidad, existe la precipitación de valorar solamente la ciencia empÃrica y
la tecnologÃa, dejando a un lado los otros niveles de reflexión, que siempre
están presentes, ya sea de manera implÃcita o explÃcita.
Vimos como la razón moderna ha sustituido la actitud ética del
perfeccionamiento humano por la pretensión técnica del dominio de la
naturaleza. No obstante, la tecnologÃa, que es útil para la transformación del
mundo, resulta inútil para la transformación de la persona individual. A esto se
refiere Polo cuando dice que si el hombre ha progresado, no es porque se
haya ido perfeccionando, sino por que se ha apoyado en la dinámica especial
de la técnica que marcha a partir de objetivaciones. Aquà encontramos un
vestigio importante para explicar la crisis del mundo occidental, ya que si bien
el hombre puede encontrar en la tecnologÃa, medios para su perfeccionamiento
como persona, cuando pierde su señorÃo sobre la misma se cierra a la
posibilidad de desarrollarse como tal.
A medida que la complicadÃsima maquinaria técnica se va desarrollando
más, parece que la acción del sujeto individual es menos relevante, hasta
llegar a transformarse en un objeto más de esa cadena. Cuando el hombre ya
no domina la técnica sino que es dominado por ella, queda reducido a una
pieza de la gran maquinaria, tal como afirma Ernesto Sábato en “Hombres y
engranajes�?. El hombre se convierte en un instrumento de producción; él
mismo es transformado por ese proceso de posibilidades técnicas. ¿Qué
importa ya lo que el hombre piense, sienta o diga? Lo único que cuenta es la
función que desempeñe en el proceso de producción objetiva. El hombre como
sujeto, como persona única e irrepetible, ya no cuenta para nada. Desde esta
perspectiva, el conflicto entre humanismo y tecnologÃa aparece en toda su
crudeza. Efectivamente el sistema de productos técnicos impone sus propias
exigencias, sometidas a parámetros valorativos de Ãndole material y
cuantitativa.
El pensamiento moderno es eminentemente transformativo. Pero antes
de transformar el mundo el hombre debe saber qué es y como debe
comportarse en él. El hombre debe conocer lo que realmente es y estar al
tanto de las exigencias de su naturaleza –humanidades, antropologÃa- y de la
formación de su carácter –ética-. La modernidad ha marginado los
conocimientos que la humanidad ha ido sacando a luz sobre el hombre, sobre
sus modos de perfeccionamiento, sobre su manera de relacionarse con los
demás; es decir, se ha marginado lo que con propiedad se llama humanismo,
el cual representa el conjunto de verdades decantadas por la historia sobre el
auténtico modo de ser del hombre.
El desafÃo frente a la especialización y fragmentación de saberes, es
aspirar a la unidad para no despersonalizarse. La ética es precisamente ese
saber unitario que aspira a la totalidad, que le permite al hombre adquirir una
visión de conjunto de todos los saberes y armonizarlos entre sÃ, a partir de una
visión más general del hombre y del mundo que le ha tocado vivir.
Lo caracterÃstico de nuestra situación cultural es precisamente que lo
más radicalmente humano, que para los formas de pensar convencionales ha
sido una cuestión marginal (los matices cualitativos, cuestiones valorativas,
etc.) hoy está emergiendo y se hace menos marginal.
Se requiere entonces una visión general de la ciencia y las
humanidades, independientemente de las propias competencias especÃficas
de cada profesional. Si no existe este nivel o metanivel reflexivo no se podrá
superar la hiperespecialización que impide la integración de los saberes. Pero
no se trata sólo de contenidos y procedimientos, sino también de actitudes. El
trabajo de la razón compartida, requiere apertura a las posiciones de los otros
para encontrar consensos teóricos y pragmáticos para las intervenciones
eficaces, oportunas y adecuadamente rápidas.
La máxima capacidad en los temas o contenidos de la ciencia, sus
procedimientos y las actitudes para un trabajo eficaz y solidario es la
creatividad. Hemos dicho que en la actualidad, la tecnologÃa ha adquirido un
valor en sà misma impulsada por una dinámica que no cede a ninguna otra
consideración que ella misma. Sin embargo, este progreso aparente conlleva
una gran pobreza en la medida que no está en función de las necesidades
humanas, materiales e inmateriales, en un proyecto de sociedad comunitaria y
solidaria. Aquà se halla el punto de intersección con la ética. La ética debe
estar presente en todo proceso tecnológico, en toda situación problemática en
el contexto de un mundo cada vez menos previsible. Un mundo cuya
complejidad demanda, en palabras de Mc Luhan, “una visión menos técnica y
más humana de la tecnologÃa” para que el progreso del hombre sea
verdaderamente tal.
La empresa cumple su finalidad mediante el servicio prestado a los
hombres y a la comunidad, logrando la realización total de la persona humana.
Esto no significa que no deban tenerse en cuenta objetivos económicos, de
utilidades o rentabilidad, pero debe lograrse una articulación entre ellos sin
perder de vista el fin último, que es el que más fácilmente se relega.
El fin de la empresa consiste en promover la mejora humana de cuantos
con ella se relacionan y de la sociedad en su conjunto, mediante la gestión
económica de los bienes y servicios que genera y distribuye, y de los que
naturalmente se siguen unos beneficios con los que logra también subsistir
como empresa.
El presente trabajo se encuentra
bajo licencia “Creative Commons�?
(www.creativecommons.org)

JA NO ENTENDI NADA
camilo garcia
18 de Abril, 2006
demasiado largo
eleana
3 de Mayo, 2006
Muy buen articulo con un excelente desarrollo temático.
HERNAN
16 de Mayo, 2006
cuà l es la diferencia entre ciencia y tecnica?
camilo zuluaga
26 de Mayo, 2006
Deberian de hacerlo con un lenguaje no tan complicado para asi todos los lectores entendamos todos
delvi ramirez
7 de Junio, 2006
Este trabajo me ayudo mucho, por que gracias a el pase Logica y Etica gracias a las personas que lo hicieron
Juan Pablo
10 de Diciembre, 2006
El problema ético es añejo, el Ser evolutivo se cuestiona ¿quién es?, ¿qué hace? y de qué forma llega a los resultados establecidos; en la época moderna (habrÃa que definir exactamente el concepto), no importan los procesos sino los eventos finales, que son visibles, observables y es aquà donde las Ciencias y TecnologÃas entran, el estrés junto con la ansiedad social provocan un caos que promueve una desesperación del individuo dentro del colectivo.
La ética se basa en máximas aunque también necesite Leyes humanas -o imperativos categóricos como dirÃa Kant-, pero se pretende la perfección del deseo humano por superarse y ayudar a los demás a lograrlo; el ser ético implica ser congruente con su ser , su yo, su pensamiento y su acción; difÃcil en ocasiones cuando la comunidad exige resultados a corto plazo, donde la ética se basa en el ser, la bondad, maldad de los actos -tinte religioso-, aunado a las intenciones de la persona, no tanto para justificar sus acciones, sino para comprenderlas y tratar de universalizarlas.
El espÃritu es considerado por medio de la voluntad, del deseo, del sueño, por ello la ética parece utopÃa constante, es un imposible para muchos y a veces frustrante, pero en realidad la ética nos dice -no nos impone ni nos obliga- a actuar con el máximo posible, lo más deseable en ese entocnes.
¿Es ético el aborto?, ¿es ético la eutanasia?, ¿hasta dónde podemos experimentar con fetos?, no son respuestas cortas ni absolutas, requieren un tinte cultural, axiológico y sobre todo, entender el comportamiento humano para alcanzar el comportamiento inductivo, personal. La tecnologÃa no puede desfazarse como en la actualidad a tal punto que se produce en masas y se olvida del “ser”, a tal grado que vale más un procesamiento computacional que la honestidad humana, la ética retoma los valores simples pero importantes, que hacen la gran diferencia social.
Somos seres sociales, la ética es una necesidad constante del ser humano por sobrevivir y permitir el cambio en los demás, ser ético es una lucha interminable, la tecnologÃa puede avanzar con limitaciones morales, sino acabarÃamos por convertir a la naturaleza y de controlar al ser humano como si fuese un robot, poco nos falta para quitarle la libertad, la imaginación y el deseo de amarse y amar a su entorno.
Fxg:G
MONTERREY,N.L.
Dr.Dr. Francisco X. GonzáleZ GaRza......::::......
28 de Marzo, 2007
Excelente,extraordinario para comprender y para aproximarse mejor de la TeorÃa de la Complejidad del autor. Felicitaciones. MarÃa Helena
MarÃa Helena Picón
5 de Abril, 2007
Es un exelente comentario el del Sr.Fransisco X.Gonzalez Garza:
Me ayudo mucho a poder entender mejor esta problematica de etica VS tecnologia.
Ademas me ayudo para poder pasar la materia de filosofia.
atte:marcoskap111@hotmail.com gracias!
marco vinicio montero espino
8 de Mayo, 2007
no entendi nada, es muy dificil para mi con ese vocabulario ta dificil.
claudia alvarez
9 de Mayo, 2007
LA ETICA NO TIENE NADA KE VER CON LA TEGNOLOGIA SI SE LLEVA CON RESPONSABILIDAD. XAUHU
CARLA VALDES
18 de Junio, 2007
Me gusto mucho el texto del sr.Germán, y la opinión del Dr. González.
Soy maestra de Computación en una universidad y es mi preocupación constante que el proceso de enseñanza aprendizaje, sea integral, sin dejar de lado la Etica que debemos observar al momento de aplicar o utilizar la tecnologÃa.
Asi como las preguntas del Dr de ¿es etico el aborto? ¿la eutanasia?debemos reflexionar sobre ¿es etico descargar, usar, copiar,guardar, software, imagenes, peliculas, textos, canciones?¿Cual es el limite que debemos respetar al observar los derechos de autor?¿de propiedad intelectual?
La relación entre etica y tecnologÃa estriba en la responsabilidad del unico ser que tiene el privilegio de tomar desiciones, hacerse responsable de ellas y de las consecuencias que esto conlleva.
Y precisamente es ahi donde la Etica tiene que ver no solo con la tecnologia, sino con las ciencias, la filosofÃa etc.
La tecnologÃa per se es inocua, el fin que le de el ser humano o usuario es responsabilidad de el mismo, habrÃa que cuestionar su uso.
Gracias a la evolución de la tecnologÃa y su uso es que se ha llegado a desarrollar la bomba atómica, las armas bioquimicas, etc.
TendrÃamos que entender que tecnologÃa no solo son las ciencias computacionales, tecnologÃa incluye fertilizaciones in vitro, viajes al espacio, etc.
Cuando escuchamos noticias sobre fraudes electrónicos, la tecnologÃa por si misma no es capaz de permitirlo, hay alguna persona que ha modificado e intervenido en los sistemas de seguridad y ha robado o desencriptado los codigos, para luego hacer mal uso de ellos.
¿Le han clonado alguna vez su trajeta de credito, debito?
¿Ha escuchado de transferencias bancarias de empleados de bancos a sus propias cuentas?
¿Sabe de alguien que tenga que reclamar cargos no autorizados por ellos mismos en alguna tarjeta o servicio?
¿Que le parecerÃa que usted fuera un artista, que orgullosamente muestra su trabajo en la red, y alguien puede modificar su creación a su antojo?
¿Qué sentirÃa? ¿Como reaccionar?
Solo es una muestra de lo que la falta de Etica genera en el uso de la tecnologÃa.
Es imperante ver a ese otro, en esa otredad no aparece el OTRO como primacÃa, no hay Etica sino Moral.
¿Seran necesario centros de rehabilitación para hackers?
MCh Monterrey,NL
Mini Chapa
21 de Julio, 2007
Esta excelente lo escrito.
Personalmente, creo que la tecnologia , al invadirnos y saturarnos de estimulos, nos ha hecho perder el foco de lo unico fundamental, lo humano. Ademas al estar enlazada en el beneficio economico de las clases dominantes, nos han implantado la idea de que necesariamente lo mas nuevo o moderno, nos traera todas las soluciones. Lo unico que se persigue con ese dogma, es el consumo perpetuo y que seamos esclavos permanentes de esas falsas necesidades.
WCN
Walter Navas
27 de Agosto, 2007
esta muy bueno!
pero tendrias q hacerlo mas
cortito xq sino se vuelve muy denso
bye !
diego
25 de Julio, 2009